Más allá del protocolo rígido
Salir de mi última sesión me recordó la clave de mi trabajo. A veces, venimos de modelos muy estructurados que nos dan mucho conocimiento, pero la realidad humana es mucho más compleja.
Elegí la psicología integrativa porque tu proceso es único. No podemos pretender que el paciente se adapte a mi teoría; es mi terapia la que debe adaptarse a ti y a tus necesidades actuales.
Tocar un alma desde otra alma
La ética profesional es fundamental, pero no está peleada con la humanidad. Para tocar un alma, hay que hacerlo desde otra alma. Trabajamos con el sufrimiento, y saber que te acompaña otro ser humano que valida tu experiencia es, a menudo, el factor más curativo de la terapia.
En mi consulta, combinó herramientas de la Terapia Cognitivo-Conductual, el Humanismo, el Apego y técnicas corporales para ofrecerte un traje a medida para tu bienestar.

