Cuando todo pesa demasiado, no tienes que sostenerlo sola.
Cuando el dolor emocional es tan grande que aparecen pensamientos de no querer seguir, hablarlo con un profesional marca la diferencia. No estás sola y hay salida, aunque ahora no la veas. En un espacio seguro y sin juicio trabajamos para aliviar ese dolor y reconstruir motivos para seguir.
Si estás en una situación de emergencia o riesgo inmediato, llama al 024 (línea de atención a la conducta suicida) o al 112. Están disponibles 24 horas.
Señales de que puede ayudarte
Pensamientos de que la vida no merece la pena
Sensación de ser una carga para los demás
Desesperanza o dolor emocional insoportable
Aislamiento y pérdida de sentido
Cómo trabajo esto
Un acompañamiento cuidadoso, cálido y basado en la evidencia, centrado en tu seguridad, el alivio del sufrimiento y la reconstrucción de razones para vivir.
Qué incluye el proceso
Un espacio seguro para hablar de lo que nadie más escucha
Plan de seguridad y regulación de la crisis
Trabajo de fondo sobre el dolor que sostiene el malestar
Preguntas frecuentes
¿Cuándo debería pedir ayuda por ideas de suicidio?
Siempre que aparezcan pensamientos de no querer seguir viviendo, aunque parezcan pasajeros o poco intensos, es un buen momento para pedir ayuda. No hace falta esperar a estar en crisis: cuanto antes hablemos de lo que te ocurre, antes podemos acompañarte y aliviar ese malestar. Pedir ayuda es un acto de cuidado, no de debilidad.
Si estoy en una crisis ahora mismo, ¿qué hago?
Si sientes que tu vida corre peligro de forma inmediata, llama cuanto antes al 024 (línea de atención a la conducta suicida) o al 112 de emergencias, disponibles a cualquier hora. También puedes acudir al servicio de urgencias más cercano o pedir a alguien de confianza que se quede contigo. La terapia complementa esa atención urgente, pero en una emergencia esos teléfonos son la vía más rápida y segura.
¿Cómo puede ayudarme la terapia con la ideación suicida?
En un espacio seguro y sin juicios trabajamos para entender de dónde viene ese dolor y qué lo sostiene. Aprenderemos estrategias para gestionar los momentos difíciles, reforzar tus motivos para seguir y reconstruir poco a poco el sentido y la esperanza. El acompañamiento es cercano y a tu ritmo, siempre respetando cómo te sientes.
¿Tengo que estar diagnosticado de algo para venir?
No necesitas ninguna etiqueta ni diagnóstico previo. El sufrimiento no siempre tiene un nombre clínico y merece ser atendido igualmente. Puedes venir tal y como estás, con tus dudas y tus miedos, y desde ahí empezamos a trabajar juntos.
¿Cuánto cuestan las sesiones?
Los precios se consultan sin ningún compromiso, para que puedas informarte con total tranquilidad. Lo importante es que no dejes de pedir ayuda por dudas económicas: escríbenos y vemos juntos la mejor forma de acompañarte.
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